miércoles, 14 de noviembre de 2012

Pérgolas de bambú


No hace mucho, las pérgolas no eran un artículo muy difundido entre las personas, talvez algunos por considerarlas un artículo de lujo, otros por considerarlas poco utiles, entre otros argumentos.



Pero cuando nos dedicamos a la decoración exterior de nuestro hogar, el complemento visual y habitacional que nos da una pérgola (del material que sea) es un atributo especial que definitivamente valoriza nuestro espacio de forma innegable.

El bambú es utilizado desde tiempos inmemoriales en la construcción de estructuras que aumentan la comodidad y confort de sus habitantes o usuarios.

Acorde con el diseño de nuestro hogar y el entorno que lo rodea, las pérgolas de bambú son una excelente opción par aquellas casas cuya orientación en decoración obedece a un estilo natural contemporáneo y/o en jardines próximo de zonas balnearias, por la naturalidad y estilo de este tipo de pérgolas.



Las paredes de bambú, por la irregularidad de cada caña respecto a la otra, permiten una ventilación permanente y cruzada que le brinda al ambiente la liberación de humedad.

Además que por su complexión, el bambú es un material excelente para resistir sismos y de generarse la caida de alguna estructura construida en este material, debido al bajo peso que posee, los daños serian mínimos.

Podemos complementar la construcción de nuestra pérgola de bambú con el uso de elementos decorativos al tono como por ejemplo, algunos muebles de mimbre, plantas trepadoras, entre otros.



En cuanto a la cobertura, podemos utilizar lona, vegetación, brezo o tejas prefabricadas, siendo las mejores opciones las tres primeras porque ninguna va contra el aire natural que el bambú otorga.

Sin embargo, el bambú está expuesto no solo a las agresiones climáticas, sino biológicas y se trata de un material bastante inflamable, por lo que las medidas de seguridad deberán estar próximas de cualquier estructura de este material.

Su resistencia ante huracanes también es baja, por lo que debemos tener esto en la balanza a la hora de elegir el material de nuestra pérgola.


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